No creo que siempre, pero en este caso, sí. Por fin. Ya era hora.
Después de acudir a dos pruebas de selección y preinscribirme en una academia, han decidido que me merezco un curso del INEM. Sí señores, después de estar casi 4 meses intentándolo, lo he conseguido. He tenido que sobornar a mucha gente, pero no importa, he llegado al final.
La verdad es que no tenía mucha confianza en el INEM, sobre todo después de la respuesta de la señora que me atendió: ¿vienes a buscar trabajo? Con un tono que daba la impresión de que iba a soltar una carcajada de un momento a otro.
Pero mira, al final he tenido suerte y he sido una de los 15 afortunados con plaza. Así que cuando llegué el primer día a la clase, me agarré a mi silla, me encadené al ordenador y firmé en la mesa diciendo: Este sitio es mío, grrrrrrrrrr.
Ahora me esperan 4 meses de duro trabajo, madrugar y poco más. Lo bueno es que como ya tengo la vida social reducida, no tengo que reducirla más. Y que acabaré el curso con un portfolio decente, o eso espero. De momento han tenido que pasar 3 días para empezar a hacer cosas que me gustan más o alguna que desconocía, así que tengo fe en que dentro de poco comenzaremos las cosas complicadas y me tocará romperme la cabeza.
No sé si la creatividad nace o se hace, pero está claro que a mí me tocará forzar mi supermente de fotógrafa/diseñadora. Los resultados, pues ya veremos cuándo os los muestro, cuando me apetezca fecha arriba fecha abajo.
Paciencia y buenos alimentos, que se suele decir. En este caso, paciencia y buenos diseños. Por cierto, ¿alguien sabe dónde encontrar el número del diablo para hacer negocios con él? Es por tenerlo, no para pedirle ser buena en esto, no no... -¿cuela?-
sábado 5 de diciembre de 2009
lunes 30 de noviembre de 2009
Estoy perdida...
Perdida como un taxista sin su taxi, un cocinero sin algún utensilio de cocina o un pintor sin pintura o pinceles.
Lo que ha pasado es que mi flash cayó en un momento de debilidad con el viento y claro, pegó contra la dureza del suelo. En un alarde artístico saltó y giró y finalmente se posó con su zapata rota, normal, es de plástico, y su pantalla estropeada.
Como mi flash está en buena forma y es como un tanque de duro, sigue funcionando. No podemos comunicarnos porque la pantalla era la única forma de ver lo que él hacía y ponerle lo que yo quería, pero sigue soltando luz perfectamente, por lo menos eso.
Mañana lo llevaré al servicio técnico para que descanse y se reponga de las heridas, y habrá que ver lo que me quieren cobrar. Porque si van a ir de listos, mi enfermito flash se vuelve conmigo y le busco un compa recién salido del horno, sino les dejaré que pongan un par de tiritas invisibles y como si no hubiera pasado nada.
Así que realmente lo malo es que hasta que no me devuelvan mi flash no voy a poder dejar fluir mi creatividad en esas sesiones con modelos que me van a hacer la próxima Dave Hill o Richard Avedon -ahora es cuando me caigo de la cama, no os preocupéis-. En realidad sí que podría, porque mi Querido es tan generoso que siempre me deja su flash -yo le dejo el mío y él el suyo, para eso hacemos las sesiones en conjunto-, pero claro, pasa lo de siempre. Cuando no tienes flash no notas nada, cuando tienes uno, piensas en cómo has podido vivir tanto tiempo sin él, y cuando usas dos -aunque uno no sea tuyo en propiedad-, te preguntas con muchas exclamaciones cómo es posible que pensaras que con uno te iba a sobrar.
Así que si alguno quiere hacer alguna donación, anónima o con nombre y apellidos, que se ponga en contacto conmigo para quitarme el trauma lo antes posible -aun sabiendo que recuperaré a mi pequeño luminoso-. Recordad que Papá Noel o los Reyes Magos están al caer -prefiero a los Reyes, pero por cercanía me viene mejor el gordinflón-.
Lo que ha pasado es que mi flash cayó en un momento de debilidad con el viento y claro, pegó contra la dureza del suelo. En un alarde artístico saltó y giró y finalmente se posó con su zapata rota, normal, es de plástico, y su pantalla estropeada.
Como mi flash está en buena forma y es como un tanque de duro, sigue funcionando. No podemos comunicarnos porque la pantalla era la única forma de ver lo que él hacía y ponerle lo que yo quería, pero sigue soltando luz perfectamente, por lo menos eso.
Mañana lo llevaré al servicio técnico para que descanse y se reponga de las heridas, y habrá que ver lo que me quieren cobrar. Porque si van a ir de listos, mi enfermito flash se vuelve conmigo y le busco un compa recién salido del horno, sino les dejaré que pongan un par de tiritas invisibles y como si no hubiera pasado nada.
Así que realmente lo malo es que hasta que no me devuelvan mi flash no voy a poder dejar fluir mi creatividad en esas sesiones con modelos que me van a hacer la próxima Dave Hill o Richard Avedon -ahora es cuando me caigo de la cama, no os preocupéis-. En realidad sí que podría, porque mi Querido es tan generoso que siempre me deja su flash -yo le dejo el mío y él el suyo, para eso hacemos las sesiones en conjunto-, pero claro, pasa lo de siempre. Cuando no tienes flash no notas nada, cuando tienes uno, piensas en cómo has podido vivir tanto tiempo sin él, y cuando usas dos -aunque uno no sea tuyo en propiedad-, te preguntas con muchas exclamaciones cómo es posible que pensaras que con uno te iba a sobrar.
Así que si alguno quiere hacer alguna donación, anónima o con nombre y apellidos, que se ponga en contacto conmigo para quitarme el trauma lo antes posible -aun sabiendo que recuperaré a mi pequeño luminoso-. Recordad que Papá Noel o los Reyes Magos están al caer -prefiero a los Reyes, pero por cercanía me viene mejor el gordinflón-.
miércoles 25 de noviembre de 2009
Hay que rentar el buffet libre
Está probado que cuando se va a comer o cenar a un buffet libre hay que comer hasta decir basta, no literalmente claro, aunque estaría cómico verlo.
El ser humano tiene la extraña fijación u obsesión o vete a saber qué, de que ya que está pagando por comer lo que quiera, va a comer lo que quiera él, lo que quiera el acompañante y lo que quiera el vecino de mesa. Vamos, por mí y por todos mis compañeros en versión gastronómica.
También está la opción de que tu acompañante cene y tú te tomes el postre, hecho que vimos hace unos días mi Querido y yo. El guiri no hacía más que ir a por los dulces postres y la guirinovia repitiendo de comida normal. Suponemos que sería para compensar y aprovechar bien el buffet.
Otro de los personajes típicos y asiduos a este tipo de restaurantes son los que se comerían todos los días no una vaca, sino un rebaño entero, ya me entendeis. O sea, que ellos amortizan de sobra el dinero que gastan, y me parece muy bien, porque mi Querido y yo por más que lo intentamos, no sé si lo amortizamos o no, pero desde luego aunque no lo intentemos, ganas de estirar el dinero tenemos.
Tampoco es que nos pasemos el día de buffet en buffet, pero ya que un día vas, pues lo suyo es ir con hambre, ¿no? Y siempre mejor comer que cenar, que parece que por las noches el hambre hace menos aparición, o hay menos ganas de hincharse como un pez globo, que luego con el fresco que hace ahora hay que echarse una caminata demasiado larga para bajar la comida.
Puede que el truco sea ir en ayuno para ir con más hambre que un león, y oye, ahora que hay crisis y las empresas no se gastan un duro y la gente las pasa caninas, se puede erigir como el lugar de salvación para las cenas, ¿no? Al menos habría comida para todos los gustos, aunque claro, se evitarían las escenas de borrachera ya que la bebiba se cobra aparte.
Si conoceis algún buffet libre digno de mención, no seais egoístas y compartirlo, así luego los puedo probar y hacer una crítica gastronómica... o quedarme en cama una semana después de un empacho.
El ser humano tiene la extraña fijación u obsesión o vete a saber qué, de que ya que está pagando por comer lo que quiera, va a comer lo que quiera él, lo que quiera el acompañante y lo que quiera el vecino de mesa. Vamos, por mí y por todos mis compañeros en versión gastronómica.
También está la opción de que tu acompañante cene y tú te tomes el postre, hecho que vimos hace unos días mi Querido y yo. El guiri no hacía más que ir a por los dulces postres y la guirinovia repitiendo de comida normal. Suponemos que sería para compensar y aprovechar bien el buffet.
Otro de los personajes típicos y asiduos a este tipo de restaurantes son los que se comerían todos los días no una vaca, sino un rebaño entero, ya me entendeis. O sea, que ellos amortizan de sobra el dinero que gastan, y me parece muy bien, porque mi Querido y yo por más que lo intentamos, no sé si lo amortizamos o no, pero desde luego aunque no lo intentemos, ganas de estirar el dinero tenemos.
Tampoco es que nos pasemos el día de buffet en buffet, pero ya que un día vas, pues lo suyo es ir con hambre, ¿no? Y siempre mejor comer que cenar, que parece que por las noches el hambre hace menos aparición, o hay menos ganas de hincharse como un pez globo, que luego con el fresco que hace ahora hay que echarse una caminata demasiado larga para bajar la comida.
Puede que el truco sea ir en ayuno para ir con más hambre que un león, y oye, ahora que hay crisis y las empresas no se gastan un duro y la gente las pasa caninas, se puede erigir como el lugar de salvación para las cenas, ¿no? Al menos habría comida para todos los gustos, aunque claro, se evitarían las escenas de borrachera ya que la bebiba se cobra aparte.
Si conoceis algún buffet libre digno de mención, no seais egoístas y compartirlo, así luego los puedo probar y hacer una crítica gastronómica... o quedarme en cama una semana después de un empacho.
lunes 23 de noviembre de 2009
Zampabollos
Queridos zampabollos, amantes del dulce, los chocolates y la bollería refinada en general, estáis perdidos.
Perdidos si vais al colegio, sino no tenéis de qué preocuparos. Resulta que si hace tiempo habían prohibido las bebidas refrescantes o también llamados refrescos, ahora han decidido que esto de la obesidad infantil no puede seguir creciendo -je- y van a suprimir los bollos.
Punto uno, el niño que quiera comer bollos se los llevará de casa o los comerá allí. Si se los lleva, va a seguir comiendo lo mismo, si los come en casa, probablemente tomará menos dulce.
Punto dos, si esto sucede, de donde hay que suprimir los bollos es de las casas de algunos padres. Así que si no tienen inconveniente, vayan mandándome todos esos productos dulces, rellenos y grasientos a mi casa, yo ya veré lo que hago con ellos.
Me parece una medida acertada en cuanto que los padres no sigan cebando a los nenes y luego sentándoles frente a la televisión para no hacerles ni caso. Puede que sea un pequeño paso para la obsesidad y... y ya está.
A ver lo que se tarda en hacer la trampa, o lo mismo ahora como está de moda nos encontramos con una avalancha de niños y chavales reclamando sus bollos del recreo y de merienda. Pero es que, ¿quién puede resistirse a un Pantera Rosa o un Foskitos?
Creo que debería bajar al chino del barrio antes de que se agoten o peor, ¡no repongan!
Perdidos si vais al colegio, sino no tenéis de qué preocuparos. Resulta que si hace tiempo habían prohibido las bebidas refrescantes o también llamados refrescos, ahora han decidido que esto de la obesidad infantil no puede seguir creciendo -je- y van a suprimir los bollos.
Punto uno, el niño que quiera comer bollos se los llevará de casa o los comerá allí. Si se los lleva, va a seguir comiendo lo mismo, si los come en casa, probablemente tomará menos dulce.
Punto dos, si esto sucede, de donde hay que suprimir los bollos es de las casas de algunos padres. Así que si no tienen inconveniente, vayan mandándome todos esos productos dulces, rellenos y grasientos a mi casa, yo ya veré lo que hago con ellos.
Me parece una medida acertada en cuanto que los padres no sigan cebando a los nenes y luego sentándoles frente a la televisión para no hacerles ni caso. Puede que sea un pequeño paso para la obsesidad y... y ya está.
A ver lo que se tarda en hacer la trampa, o lo mismo ahora como está de moda nos encontramos con una avalancha de niños y chavales reclamando sus bollos del recreo y de merienda. Pero es que, ¿quién puede resistirse a un Pantera Rosa o un Foskitos?
Creo que debería bajar al chino del barrio antes de que se agoten o peor, ¡no repongan!
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viernes 13 de noviembre de 2009
¿Y tú qué eres?
Yo soy bloguer@.
Eso es lo que responderá el casi 30% de los que tenemos un blog. Porque resulta que han publicado un estudio en el que se han dedicado a estudiar -valga la redundancia- el estado de la blogosfera.
Los hay que le dedican más o menos hora, pero llegan a fin de mes con esta actividad. Con lo que me digo yo a mí misma, o pagan muy bien o sobreviven mejor.
Casualmente la mayoría son hombres. No sé en qué blogs escribirán o es que las mujeres somos más sosas para estas cosas o menos tecnológicas. Pero, ¿escriben tantas cosas interesantes ellos como para que les paguen? ¿Por qué nadie me paga a mí por decir la sarta de tonterías que digo? ¿Lo haría alguien?
Puedo comprender que a lo mejor no haya nadie interesado en pagarme por meterme con la gente, los famosos o las noticias del día a día, pero os puedo asegurar que soy muy versátil, y si hace falta, hasta escribo de crónica rosa y ser peor que Mariñas y Patiño juntos -para crear polémica y tener visitas, solamente por eso-.
No sé si me veis como bloguera de pago o no, pero si hay alguno que sí que me avise y ya apañamos cómo me realiza el ingreso de los euros.
Eso es lo que responderá el casi 30% de los que tenemos un blog. Porque resulta que han publicado un estudio en el que se han dedicado a estudiar -valga la redundancia- el estado de la blogosfera.
Los hay que le dedican más o menos hora, pero llegan a fin de mes con esta actividad. Con lo que me digo yo a mí misma, o pagan muy bien o sobreviven mejor.
Casualmente la mayoría son hombres. No sé en qué blogs escribirán o es que las mujeres somos más sosas para estas cosas o menos tecnológicas. Pero, ¿escriben tantas cosas interesantes ellos como para que les paguen? ¿Por qué nadie me paga a mí por decir la sarta de tonterías que digo? ¿Lo haría alguien?
Puedo comprender que a lo mejor no haya nadie interesado en pagarme por meterme con la gente, los famosos o las noticias del día a día, pero os puedo asegurar que soy muy versátil, y si hace falta, hasta escribo de crónica rosa y ser peor que Mariñas y Patiño juntos -para crear polémica y tener visitas, solamente por eso-.
No sé si me veis como bloguera de pago o no, pero si hay alguno que sí que me avise y ya apañamos cómo me realiza el ingreso de los euros.
lunes 9 de noviembre de 2009
Cosas que aprendes cuando sales de España
Sí, a mis taitantos años por fin salí de España. He conocido una pequeña parte del mundo exterior. Y estaba siempre lloviendo, así que fue pasada por agua y me puse como una sopa, pero bueno, mejor eso que nada.
En esta ocasión -y de momento la única-, el lugar elegido fue Amsterdam. Cosas que aprendí estando allí:
1. Van en bicicleta haga sol, esté nublado o llueve. En realidad solamente lo comprobé cuando estaba lloviendo, pero si cae agua a jarras y van con la bici tan ricamente, digo yo que el resto de días también. Algunos se ponen su impermeable, otros conducen con una mano y con la otra sostienen el paraguas y el resto les da igual, se van mojando. ¿Serán inmunes?
2. Hablan muy raro. Yo por más que hice el esfuerzo no les entendí nada...así que no hubo más remedio que chapurrear en inglés porque ni papa de español. Ni siquiera un olé, jamón, tortilla o flamenco cuando se enteraban de que eramos españoles.
3. El metro de Madrid -vuela- allí es su tranvía. También vuela, tardaban poco en venir a las paradas, se cruzaban un montón de líneas y las conductoras -en su mayoría eran mujeres-, corrían que se las pelaban.
4. Tienen educación vial. La mayoría de la gente como ya he dicho, va en bicicleta. Pues en 3 días no vimos más que una pirula -no sería holandés...-, pero ni un choque, insultos, bocinazos, gritos o atropellos. ¡Resulta que son cívicos!
5. Como te vean cara de perdido, o de guiri, que es lo mismo, te abordan -hasta en dos ocasiones nos pasó- para ofrecerte habitaciones de hotel. Marketing a pie de calle oiga.
6. La gente allí no trabaja. Estaban las calles llenas. No sé si por la crisis, porque la gente se mueve mucho para trabajar o porque todos eramos guiris. Eso sí, no se parecía nada al panorama español, así que por vagos no creo que fuera.
7. El desayuno del hotel, mejor en España. Tampoco es que vaya mucho de hoteles, pero el buffet libre del desayuno, es el buffet libre del desayuno...y eso hay que respetarlo. Será que aquí somos unos glotones o queremos cebar a los extranjeros, pero eso de no tener zumito de naranja natural por las mañanas...tststs
8. Se paga por adelantado. No sea que te quieras largar sin pagar la estancia y tengan que gastarse más todavía en buscarte y cobrarte, aunque tengan tus datos de la tarjeta. Y encima, por si no pagas suficiente, un recargo del 5%, que no sé para qué sirve sinceramente. Hazlo tú en España, se te echa encima todo el mundo, hasta la SGAE para ver si le toca algo.
Entre otras cosas que aprendes, aunque no por estar donde estás sino porque siempre hay alguna anécdota están aquella de que ya sabes cómo suena una alarma del hotel -aunque sea falsa alarma y esté en holandés en vez de un idioma que puedan entender los turistas-, te aprendes el aeropuerto gracias al retraso de tu vuelo de vuelta a casa y podrías llegar a decir que te lo conoces como la palma de tu mano, y que aunque seas español, o tú te defiendes muy bien con el inglés o a los residentes no les importa que metas patadas al idioma mientras te gastes allí los euros.
Próxima estación: el INEM, que me toca renovar.
En esta ocasión -y de momento la única-, el lugar elegido fue Amsterdam. Cosas que aprendí estando allí:
1. Van en bicicleta haga sol, esté nublado o llueve. En realidad solamente lo comprobé cuando estaba lloviendo, pero si cae agua a jarras y van con la bici tan ricamente, digo yo que el resto de días también. Algunos se ponen su impermeable, otros conducen con una mano y con la otra sostienen el paraguas y el resto les da igual, se van mojando. ¿Serán inmunes?
2. Hablan muy raro. Yo por más que hice el esfuerzo no les entendí nada...así que no hubo más remedio que chapurrear en inglés porque ni papa de español. Ni siquiera un olé, jamón, tortilla o flamenco cuando se enteraban de que eramos españoles.
3. El metro de Madrid -vuela- allí es su tranvía. También vuela, tardaban poco en venir a las paradas, se cruzaban un montón de líneas y las conductoras -en su mayoría eran mujeres-, corrían que se las pelaban.
4. Tienen educación vial. La mayoría de la gente como ya he dicho, va en bicicleta. Pues en 3 días no vimos más que una pirula -no sería holandés...-, pero ni un choque, insultos, bocinazos, gritos o atropellos. ¡Resulta que son cívicos!
5. Como te vean cara de perdido, o de guiri, que es lo mismo, te abordan -hasta en dos ocasiones nos pasó- para ofrecerte habitaciones de hotel. Marketing a pie de calle oiga.
6. La gente allí no trabaja. Estaban las calles llenas. No sé si por la crisis, porque la gente se mueve mucho para trabajar o porque todos eramos guiris. Eso sí, no se parecía nada al panorama español, así que por vagos no creo que fuera.
7. El desayuno del hotel, mejor en España. Tampoco es que vaya mucho de hoteles, pero el buffet libre del desayuno, es el buffet libre del desayuno...y eso hay que respetarlo. Será que aquí somos unos glotones o queremos cebar a los extranjeros, pero eso de no tener zumito de naranja natural por las mañanas...tststs
8. Se paga por adelantado. No sea que te quieras largar sin pagar la estancia y tengan que gastarse más todavía en buscarte y cobrarte, aunque tengan tus datos de la tarjeta. Y encima, por si no pagas suficiente, un recargo del 5%, que no sé para qué sirve sinceramente. Hazlo tú en España, se te echa encima todo el mundo, hasta la SGAE para ver si le toca algo.
Entre otras cosas que aprendes, aunque no por estar donde estás sino porque siempre hay alguna anécdota están aquella de que ya sabes cómo suena una alarma del hotel -aunque sea falsa alarma y esté en holandés en vez de un idioma que puedan entender los turistas-, te aprendes el aeropuerto gracias al retraso de tu vuelo de vuelta a casa y podrías llegar a decir que te lo conoces como la palma de tu mano, y que aunque seas español, o tú te defiendes muy bien con el inglés o a los residentes no les importa que metas patadas al idioma mientras te gastes allí los euros.
Próxima estación: el INEM, que me toca renovar.
lunes 2 de noviembre de 2009
Yo, también
O la importancia de la puntuación.
Supongo que habréis tenido la oportunidad de ver en marquesinas o en la televisión la nueva campaña de la Comunidad de Madrid -la suma de todos-, bueno, los que seais de Madrid, en la que el eslogan es Yo, también.
Para los que no la conozcais, os diré que trata de hacernos entender a todos que las personas con minusvalías también pueden trabajar igual que cualquiera de nosotros.
Me resulta curioso que se parezca sospechosamente al título de una de las últimas películas españolas que se ha presentado, llamada Yo también. El protagonista de la película es un chico con síndrome de Down que lleva una vida normal.
Ahora me pregunto yo... ¿casualidad? ¿o es que el cabecilla de la campaña de publicidad tenía menos ganas de trabajar que Garfield?
También puede ser que casualmente, la campaña esté pensada hace muuuucho tiempo y haya casi coincidido con el estreno de la película, aunque no es por nada, me parece demasiada coincidencia junta en un país tan poco creativo.
Y es que no es el único caso de falta de creatividad. Timófonica copia continuamente lo que está de moda, stop motion, light painting, etc. La Lotería española vio un videoclip que le gustaba y aunque en este caso han pedido permiso a los autores -o les habrán pagado, que es más justo digo yo-; Isabel Coixet -o quien fuera-, robó directamente una fotografía a Javier Aramburu para usarla en su cartel y así seguramente encontraríamos más casos. Pero como no tengo tanto tiempo -lo tengo lo tengo, pero soy una desempleada que se hace la interesante- ni me pagan por ello -es que hay crisis, qué queréis, hay que aprovechar-, y ahora mismo no me vienen a la cabeza más, pues no puedo comentaros ninguno.
Lo que está claro es que copiar está a la orden del día, y qué queréis que os diga... Yo, también quiero poder.
Supongo que habréis tenido la oportunidad de ver en marquesinas o en la televisión la nueva campaña de la Comunidad de Madrid -la suma de todos-, bueno, los que seais de Madrid, en la que el eslogan es Yo, también.
Para los que no la conozcais, os diré que trata de hacernos entender a todos que las personas con minusvalías también pueden trabajar igual que cualquiera de nosotros.
Me resulta curioso que se parezca sospechosamente al título de una de las últimas películas españolas que se ha presentado, llamada Yo también. El protagonista de la película es un chico con síndrome de Down que lleva una vida normal.
Ahora me pregunto yo... ¿casualidad? ¿o es que el cabecilla de la campaña de publicidad tenía menos ganas de trabajar que Garfield?
También puede ser que casualmente, la campaña esté pensada hace muuuucho tiempo y haya casi coincidido con el estreno de la película, aunque no es por nada, me parece demasiada coincidencia junta en un país tan poco creativo.
Y es que no es el único caso de falta de creatividad. Timófonica copia continuamente lo que está de moda, stop motion, light painting, etc. La Lotería española vio un videoclip que le gustaba y aunque en este caso han pedido permiso a los autores -o les habrán pagado, que es más justo digo yo-; Isabel Coixet -o quien fuera-, robó directamente una fotografía a Javier Aramburu para usarla en su cartel y así seguramente encontraríamos más casos. Pero como no tengo tanto tiempo -lo tengo lo tengo, pero soy una desempleada que se hace la interesante- ni me pagan por ello -es que hay crisis, qué queréis, hay que aprovechar-, y ahora mismo no me vienen a la cabeza más, pues no puedo comentaros ninguno.
Lo que está claro es que copiar está a la orden del día, y qué queréis que os diga... Yo, también quiero poder.
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