Atención atención... con esto y una campanita me convertiría en el típico personaje de películas que va anunciando novedades. Como no me puedo disfrazar y hacerlo, y que de paso os riais de mí, pues de palabrita.
Esta llamada de atención viene porque ya se me puede votar en los Premios 20Blogs 2009. Es el primer año que participo, y aunque este blog tiene casi dos años -dentro de nada cumple y se hace un poco más grande- no es tan conocido como otros blogs, y ahí entrais vosotros. ¿Cómo? Muy fácil, hablando de mí -más si ya lo haceis o haciéndolo si no lo habéis hecho nunca-, me votais, haceis que otros me voten -vuestros métodos eso sí, no quiero conocerlos-, etc.
Venga anda, que sois 12 seguidores públicos, más los secretos que tenga...que yo sé que vosotros podéis. No os hagais de rogar, que os gusta mucho. Además, si gano os daré infinitamente las gracias y si me pillais de buenas, hasta os invito a tomar algo, pero claro, para eso tengo que ganar, porque sino no hay liquidez -guiño guiño-.
De todas formas si alguno de vosotros se ha apuntado y también participa, que me lo diga, quiero saber contra quien compito y cuantos jamones tengo que comprar para ganaros adeptos y votos. Y para que no os hagais los despistados, he puesto el banner para ir a votarme en la parte de arriba, vamos que si no lo veis es porque no queréis, porque grande es un rato, y dad gracias a que el tamaño no lo elegí yo sino que es estándar, que sino ibais a desayunar eso todos los días -¿ha sonado muy brusco?-.
En fin, que no me quiero liar más. Tenéis dos opciones, votarme o no votarme. En vuestras manos dejo mi futuro como bloguera -ahí ahí, metiendo presión-.
lunes 13 de julio de 2009
miércoles 8 de julio de 2009
Al pan, pan y al trabajo, temporal
En lo que llevamos de verano ya he tenido dos trabajos temporales. Uno me ha durado, el otro no. Uno era haciendo encuestas 3 días seguidos y el otro era patear calles durante 4 horas seguidas todos los días.
A lo mejor os da por pensar que voy y cojo un trabajo y luego no soy responsable. Puede que sí, o puede que no. Como yo sigo durmiendo a pierna suelta, una de dos, o no tengo conciencia o la tengo muy tranquila -y agotada de las caminatas-.
De todas formas, si intentas dejar un trabajo, aunque sea temporal, por diversos factores -no, no por capricho, que no soy Paris Hilton, aunque ya me gustaría, no tiene que trabajar-, agradecería que por lo menos me dejaran hacerlo. Lo que no puedo es estar llamando a la que es mi jefa cuatro veces y perseguirla. Que si a mí me quiere seguir pagando aunque yo no vaya a trabajar, por mí perfecto. Pero que no me pida seriedad cuando ella tampoco me la está dando.
Parte positiva de estos trabajos temporales: comes menos, gastas más. Tienes operación bikini en 4 días y te quitas de sufrimientos durante 5 meses. También se puede decir que conoces mundo. Al menos en el de patear calles. Vamos, que si no me cojo un taxi y a apatrullar la ciudad es porque no conduzco, no porque no me conozca las callejuelas más perdidas.
Otra cosa positiva es que no tienes al jefe cerca, no te tiene tan controlado, o eso crees tú. Porque mi última jefa estaba motorizada y a poco que te descuidaras se presentaba en tu zona para ver si estabas dando el callo o no.
Partes negativas: estás 4, 6, 8 horas las que sean, haciendo algo que es tan sumamente aburrido y monótono que llegas a desear estar en una oficina, ya que al menos podrías estar utilizando internet para uso personal y conseguirías distraerte de vez en cuando. O podrías estar usando las redes sociales para buscar un trabajo mejor, y todo rindiendo lo mismo que siempre, vamos, nada.
Y como yo soy de la generación de las tecnologías y redes sociales, arreando que es gerundio al FaceBook a ver si consigo otro contrato, temporal o no, el tiempo lo dirá -mira qué curioso-.
A lo mejor os da por pensar que voy y cojo un trabajo y luego no soy responsable. Puede que sí, o puede que no. Como yo sigo durmiendo a pierna suelta, una de dos, o no tengo conciencia o la tengo muy tranquila -y agotada de las caminatas-.
De todas formas, si intentas dejar un trabajo, aunque sea temporal, por diversos factores -no, no por capricho, que no soy Paris Hilton, aunque ya me gustaría, no tiene que trabajar-, agradecería que por lo menos me dejaran hacerlo. Lo que no puedo es estar llamando a la que es mi jefa cuatro veces y perseguirla. Que si a mí me quiere seguir pagando aunque yo no vaya a trabajar, por mí perfecto. Pero que no me pida seriedad cuando ella tampoco me la está dando.
Parte positiva de estos trabajos temporales: comes menos, gastas más. Tienes operación bikini en 4 días y te quitas de sufrimientos durante 5 meses. También se puede decir que conoces mundo. Al menos en el de patear calles. Vamos, que si no me cojo un taxi y a apatrullar la ciudad es porque no conduzco, no porque no me conozca las callejuelas más perdidas.
Otra cosa positiva es que no tienes al jefe cerca, no te tiene tan controlado, o eso crees tú. Porque mi última jefa estaba motorizada y a poco que te descuidaras se presentaba en tu zona para ver si estabas dando el callo o no.
Partes negativas: estás 4, 6, 8 horas las que sean, haciendo algo que es tan sumamente aburrido y monótono que llegas a desear estar en una oficina, ya que al menos podrías estar utilizando internet para uso personal y conseguirías distraerte de vez en cuando. O podrías estar usando las redes sociales para buscar un trabajo mejor, y todo rindiendo lo mismo que siempre, vamos, nada.
Y como yo soy de la generación de las tecnologías y redes sociales, arreando que es gerundio al FaceBook a ver si consigo otro contrato, temporal o no, el tiempo lo dirá -mira qué curioso-.
miércoles 24 de junio de 2009
Boom literario
No veais lo que me fastidian los llamados booms literarios. Me leo la saga de Crepúsculo, y ¡pan! fama y peli al canto. Me quiero leer a Larsson, y ¡pan! fama y peli al canto. Que me estoy leyendo El Señor de los Anillos, a terminarlo corriendo para poder ver las pelis. Y así con muchas más. De Harry Potter no hablo porque no me gusta el niño de las gafas, pero otro tanto de lo mismo.
No me gusta ver películas sacadas de libros porque en mi cabecita los personajes son de una forma físicamente, y nunca coinciden con el actor/actriz que eligen. Esto dejará de ocurrir el día que piense en Johnny Deep para un personaje de libro y luego haga yo misma la película, pero mientras seguiré soñando.
Normalmente pasan dos cosas. O no se parecen en nada al libro o son tan fieles que es como leerte el libro de nuevo. Pues para eso no pago -excepto si es El Señor de los Anillos-, porque al final le cojo manía al equipo de actores, al director de turno que no ha sabido captar el libro y sus personajes, al autor por dejar hacer semejante bodrio y a mí misma por picar y pecar de ingenua.
También se aprovechan estos bombazos literarios para decir que en España sí que se lee, sólo hay que ver a la gente enfrascada en las novedades y éxitos. Pero, ¿y después? ¿Cuántos de los que van en metro o bus van leyendo? Y sobre todo, ¿qué leen? Porque El Jueves no cuenta como literatura.
Todo lo bueno que tienen estos caso es que se lo llevan y disfrutan los autores, menos Larsson, que va el tio y se muere antes, qué impaciencia. Y digo bueno, pero es para ellos nada más. No comparten su éxito con sus lectores o los espectadores de las películas basadas en sus libros, que ya podrían. Les damos fama y qué conseguimos, pues libros con prisas que acaban siendo un rollo -por no decir bazofia-. Pero es cierto, en muchos casos el querer escribir la continuación de un libro corriendo da como resultado otro éxito en ventas pero no en gustos.
Ahora mismo tenemos dos ejemplos. Crepúsculo & cía y Larsson. Diferencias: Crepúsculo es para adolescentes y amantes de los vampiros. Pues la historia acaba siendo previsible, va decayendo y encima a mí como seguidora de lo vampírico me va gustando menos la romanticona historia.
Larsson, trilogía escrita, que como la remató antes de morir, aguanta el tirón. Una hecha con prisas y otra no. Una bien hecha y otra no. Una que me he leído entera y otra que todavía no. Si es que se me da bien hablar de cosas que no tengo ni idea, mientras sean libros, no hay problema.
Por cierto, ¿alguien se acuerda todavía de Harry Potter?
No me gusta ver películas sacadas de libros porque en mi cabecita los personajes son de una forma físicamente, y nunca coinciden con el actor/actriz que eligen. Esto dejará de ocurrir el día que piense en Johnny Deep para un personaje de libro y luego haga yo misma la película, pero mientras seguiré soñando.
Normalmente pasan dos cosas. O no se parecen en nada al libro o son tan fieles que es como leerte el libro de nuevo. Pues para eso no pago -excepto si es El Señor de los Anillos-, porque al final le cojo manía al equipo de actores, al director de turno que no ha sabido captar el libro y sus personajes, al autor por dejar hacer semejante bodrio y a mí misma por picar y pecar de ingenua.
También se aprovechan estos bombazos literarios para decir que en España sí que se lee, sólo hay que ver a la gente enfrascada en las novedades y éxitos. Pero, ¿y después? ¿Cuántos de los que van en metro o bus van leyendo? Y sobre todo, ¿qué leen? Porque El Jueves no cuenta como literatura.
Todo lo bueno que tienen estos caso es que se lo llevan y disfrutan los autores, menos Larsson, que va el tio y se muere antes, qué impaciencia. Y digo bueno, pero es para ellos nada más. No comparten su éxito con sus lectores o los espectadores de las películas basadas en sus libros, que ya podrían. Les damos fama y qué conseguimos, pues libros con prisas que acaban siendo un rollo -por no decir bazofia-. Pero es cierto, en muchos casos el querer escribir la continuación de un libro corriendo da como resultado otro éxito en ventas pero no en gustos.
Ahora mismo tenemos dos ejemplos. Crepúsculo & cía y Larsson. Diferencias: Crepúsculo es para adolescentes y amantes de los vampiros. Pues la historia acaba siendo previsible, va decayendo y encima a mí como seguidora de lo vampírico me va gustando menos la romanticona historia.
Larsson, trilogía escrita, que como la remató antes de morir, aguanta el tirón. Una hecha con prisas y otra no. Una bien hecha y otra no. Una que me he leído entera y otra que todavía no. Si es que se me da bien hablar de cosas que no tengo ni idea, mientras sean libros, no hay problema.
Por cierto, ¿alguien se acuerda todavía de Harry Potter?
Etiquetas:
crepúsculo,
el hombre que no amaba a las mujeres,
harry potter,
larsson,
leer,
libros,
stephenie meyer
viernes 19 de junio de 2009
Si es gratis, hay que quejarse
Es ley de vida, si algo es gratis, hay que quejarse. Eso es lo que debe pensar todo el mundo. Porque ¿a que cuando nos tratan o nos sirven mal en un sitio, como estamos pagando no nos quejamos? Refunfuñamos por lo bajito, soltamos cuatro improperios para nosotros y poco más, pero la cosa cambia si acudimos a alguna actividad gratuita.
Por norma general siempre pasa algo. Y es entonces cuando surgen los Quejadores Profesionales -me lo acabo de inventar y qué bien queda-, que son aquellas personas que se dedican a quejarse y quejarse sin descanso, poniendo excusas absurdas, intendo mendigar y suplicar soluciones. Y que acaban volviendo a su casa con la cabeza gacha, la espumilla de la rabia saliendo por la boca y los ojos fuera de las órbitas como locos (me dan ganas de haceros un dibujito para que os lo imagineis, pero no soy buena dibujando, os librais).
Pueden pasar dos cosas: Nada y Algo. A veces te quedas con un palmo de narices porque no te hacen ni caso y otras sin embargo, después de seguramente dos o tres días de queja, deciden cambiar la situación. En este caso concreto hablo de PhotoEspaña, que finalmente ha cambiado el lugar de sus clases magistrales -charlas- porque no cabíamos.
No sé si los de la organización han sido listos o debemos darle las gracias a la chica que no dejaba de repetir: Es que venimos de Madrid. Como se ve que todos los demás eramos lugareños de Alcalá de Henares, pues daba igual de dónde vinieramos, al menos para ella, que era la única que venía de Madrid, y matándose -haber salido antes guapita-.
Sea como sea, la gente solamente se queja cuando algo es gratis, se ve que creen que tienen más derechos que cuando están pagando por algo (¿?). A mí me divierte mucho ver esas cosas, sobre todo si los que se quejan no tienen razón, pero parece que estás viendo una tertulia del corazón en televisión. Todo son gritos, interrupciones, malas caras y rabia, mucha rabia. La diferencia es que no pagan por quejarse, sería un buen trabajo ¿eh?
______________
Y cambiando de tema. Mi blog ha sido aceptado para optar a un premio en los Premios20 Blog -valga la redundancia-. No sé si pediros jamones para el jurado, que me deis un voto o que me mandeis historias absurdas sobre las que escribir. Ya que no me van a dar un Oscar o un Goya, a ver si me ayudais a que me den un Premio20 del 20 minutos.
Por norma general siempre pasa algo. Y es entonces cuando surgen los Quejadores Profesionales -me lo acabo de inventar y qué bien queda-, que son aquellas personas que se dedican a quejarse y quejarse sin descanso, poniendo excusas absurdas, intendo mendigar y suplicar soluciones. Y que acaban volviendo a su casa con la cabeza gacha, la espumilla de la rabia saliendo por la boca y los ojos fuera de las órbitas como locos (me dan ganas de haceros un dibujito para que os lo imagineis, pero no soy buena dibujando, os librais).
Pueden pasar dos cosas: Nada y Algo. A veces te quedas con un palmo de narices porque no te hacen ni caso y otras sin embargo, después de seguramente dos o tres días de queja, deciden cambiar la situación. En este caso concreto hablo de PhotoEspaña, que finalmente ha cambiado el lugar de sus clases magistrales -charlas- porque no cabíamos.
No sé si los de la organización han sido listos o debemos darle las gracias a la chica que no dejaba de repetir: Es que venimos de Madrid. Como se ve que todos los demás eramos lugareños de Alcalá de Henares, pues daba igual de dónde vinieramos, al menos para ella, que era la única que venía de Madrid, y matándose -haber salido antes guapita-.
Sea como sea, la gente solamente se queja cuando algo es gratis, se ve que creen que tienen más derechos que cuando están pagando por algo (¿?). A mí me divierte mucho ver esas cosas, sobre todo si los que se quejan no tienen razón, pero parece que estás viendo una tertulia del corazón en televisión. Todo son gritos, interrupciones, malas caras y rabia, mucha rabia. La diferencia es que no pagan por quejarse, sería un buen trabajo ¿eh?
______________
Y cambiando de tema. Mi blog ha sido aceptado para optar a un premio en los Premios20 Blog -valga la redundancia-. No sé si pediros jamones para el jurado, que me deis un voto o que me mandeis historias absurdas sobre las que escribir. Ya que no me van a dar un Oscar o un Goya, a ver si me ayudais a que me den un Premio20 del 20 minutos.
lunes 15 de junio de 2009
Pero si te estoy haciendo un favor
El pasado jueves nos fuimos 20 frikis de excursión a hacer fotos, que como era fiesta en Madrid y queríamos pasar calor, pues allí que nos fuimos, a ver los molinos de Don Quijote.
Como es natural, llegó una hora en la que teníamos hambre, como todo hijo de vecino, así que fuimos a la búsqueda de comida, pero en el pueblo, no en pleno campo no os vayais a pensar. Después de un sitio en el que no tenían comida y otro en el que solamente tenían bocadillos y menú de degustación, dimos gracias a las indicaciones de unos lugareños, con un restaurante para comer menú normal o bocadillo, lo que cada uno quisiera.
Primero llegamos una avanzadilla de 7 personas, pedimos sitio para comer y según nos estábamos sentando informamos de que iban a llegar más hambrientos. En total, 20. La cara de la camarera me asustó. Bueno, ella se asustó más... pero a partir de ahí comenzó su venganza.
Venía y casi nos tiraba las cosas más que servirlas, nos trajo sólo dos botellas de agua para 10 personas -se nos unieron tres del resto cuando nos alcanzaron-, ponía cara de desesperación cuando pedíamos porque se ve que tenía prisa por largarnos.
Cuando trajo la comida, como la gente está hablando, pues no se entera, es normal, pero los camaremos normalmente son pacientes y repiten el plato que traen y no pasa nada. Nuestra camarera no, repetía con mala leche y ponía cara de estar sufriendo la canción del verano.
Para colmo, en nuestro menú no era postre o café, sino que era postre por narices. Creo que todos nos comimos el postre por no desperdiciar lo que costaría. No sabía lo que te estabas comiendo, pero daba igual. No lo sabíamos a ciencia cierta porque la tia no explicaba qué llevaban las cosas si se lo preguntabas. Enumeraba ingredientes como si tuvieras que saber qué receta te estaba contando y la dejaba en puntos suspensivos -si hubiera sido escrito, claro-.
En nuestra mesa no dejamos propina, con eso os lo digo todo. Y quien me conoce, sobre todo mi Querido, sabe que me gusta dejar algo de propinilla en los sitios, pero sólo si me tratan bien.
Pensaba que el caso de la camarera cabreada era un hecho aislado, pero cuando llegó el fin de semana, y con él el sábado, descubrí que no. Estoy temiendo que sea una plaga.
En esta ocasión eramos menos frikis y era más sencillo porque era pedir bebida. Pero las pocas ganas que tenía de trabajar la camarera era la mejor cualidad que poseía. Casi se hace un lío para pedir, nos quería traer la carta para comer algo -no...- y nos preguntó si queríamos aperitivo, a lo que respondimos que no, no por nada, es que seguro que iban a cobrarlo. Lo que ella no sabe es que si se refiere a la tapita que se pone con la consumición no se pregunta, se pone. Y mucho menos se le cambia el nombre por aperitivo. Un aperitivo no es una tapa. Bueno sí, pero en un bar no tienen el mismo significado. Uno se cobra aparte y el otro viene cobrado en la bebida.
En la segunda ronda tuvimos más suerte, nos atendió otro camarero. Más majo y que no sólo nos dijo que nos traería algo, ¡sino que lo trajo! Lo malo es que comenzó a llover y tuvimos que comer las pocas bravas que había deprisa. De hecho uno se mojó por tomarse alguna, y ni mencionar a la caña aguada.
El caso es que me pregunto, si tanto les molesta trabajar de camarer@s, ¿por qué lo hacen? Sí vale, ahora estamos en crisis y todo vale, pero no creo que sean nueva hornada. No por los años y la cara que gastaban. Si estás de cara al público sonríe un poquito o sé amable, que no cuesta nada, además que nosotros no somos clientes pesados. Somos bastantes casi siempre y a veces hasta hacemos dos rondas. O sea que dejamos dinerito. Y a veces hasta propina.
Claro que como decía uno del grupo, a ella le pagaban por servir, no por sonreir. Será cuestión de pedir un plus de sonrisa o de peligrosidad para el cliente.
Como es natural, llegó una hora en la que teníamos hambre, como todo hijo de vecino, así que fuimos a la búsqueda de comida, pero en el pueblo, no en pleno campo no os vayais a pensar. Después de un sitio en el que no tenían comida y otro en el que solamente tenían bocadillos y menú de degustación, dimos gracias a las indicaciones de unos lugareños, con un restaurante para comer menú normal o bocadillo, lo que cada uno quisiera.
Primero llegamos una avanzadilla de 7 personas, pedimos sitio para comer y según nos estábamos sentando informamos de que iban a llegar más hambrientos. En total, 20. La cara de la camarera me asustó. Bueno, ella se asustó más... pero a partir de ahí comenzó su venganza.
Venía y casi nos tiraba las cosas más que servirlas, nos trajo sólo dos botellas de agua para 10 personas -se nos unieron tres del resto cuando nos alcanzaron-, ponía cara de desesperación cuando pedíamos porque se ve que tenía prisa por largarnos.
Cuando trajo la comida, como la gente está hablando, pues no se entera, es normal, pero los camaremos normalmente son pacientes y repiten el plato que traen y no pasa nada. Nuestra camarera no, repetía con mala leche y ponía cara de estar sufriendo la canción del verano.
Para colmo, en nuestro menú no era postre o café, sino que era postre por narices. Creo que todos nos comimos el postre por no desperdiciar lo que costaría. No sabía lo que te estabas comiendo, pero daba igual. No lo sabíamos a ciencia cierta porque la tia no explicaba qué llevaban las cosas si se lo preguntabas. Enumeraba ingredientes como si tuvieras que saber qué receta te estaba contando y la dejaba en puntos suspensivos -si hubiera sido escrito, claro-.
En nuestra mesa no dejamos propina, con eso os lo digo todo. Y quien me conoce, sobre todo mi Querido, sabe que me gusta dejar algo de propinilla en los sitios, pero sólo si me tratan bien.
Pensaba que el caso de la camarera cabreada era un hecho aislado, pero cuando llegó el fin de semana, y con él el sábado, descubrí que no. Estoy temiendo que sea una plaga.
En esta ocasión eramos menos frikis y era más sencillo porque era pedir bebida. Pero las pocas ganas que tenía de trabajar la camarera era la mejor cualidad que poseía. Casi se hace un lío para pedir, nos quería traer la carta para comer algo -no...- y nos preguntó si queríamos aperitivo, a lo que respondimos que no, no por nada, es que seguro que iban a cobrarlo. Lo que ella no sabe es que si se refiere a la tapita que se pone con la consumición no se pregunta, se pone. Y mucho menos se le cambia el nombre por aperitivo. Un aperitivo no es una tapa. Bueno sí, pero en un bar no tienen el mismo significado. Uno se cobra aparte y el otro viene cobrado en la bebida.
En la segunda ronda tuvimos más suerte, nos atendió otro camarero. Más majo y que no sólo nos dijo que nos traería algo, ¡sino que lo trajo! Lo malo es que comenzó a llover y tuvimos que comer las pocas bravas que había deprisa. De hecho uno se mojó por tomarse alguna, y ni mencionar a la caña aguada.
El caso es que me pregunto, si tanto les molesta trabajar de camarer@s, ¿por qué lo hacen? Sí vale, ahora estamos en crisis y todo vale, pero no creo que sean nueva hornada. No por los años y la cara que gastaban. Si estás de cara al público sonríe un poquito o sé amable, que no cuesta nada, además que nosotros no somos clientes pesados. Somos bastantes casi siempre y a veces hasta hacemos dos rondas. O sea que dejamos dinerito. Y a veces hasta propina.
Claro que como decía uno del grupo, a ella le pagaban por servir, no por sonreir. Será cuestión de pedir un plus de sonrisa o de peligrosidad para el cliente.
martes 9 de junio de 2009
Lo hecho, hecho está
Sí, lo he hecho, lo confieso. Me he apuntado a La Blogoteca del 20minutos. Y no sólo eso, sino que encima me he apuntado para los Premios de Blogs que dan. ¡Qué desfachatez!
De momento os librais de que os pida -exija- votos porque primero me tienen que dar el visto bueno e incluirme en su lista de blogs y después, hasta septiembre no se puede votar, así que lo mismo se me ha olvidado hasta a mí.
Pero no hay de qué preocuparse, porque si tenéis ganas de votarme, podéis hacerlo en The 2009 Photoblog Awards, votando a Tecnophoto. Ese blog tan chulo de fotografía que todos leeis y al que seguís y haceis caso -y sería más chulo si me dejaran, pero ese es otro tema-.
De todas formas, intentaré recordar que me inscribí, más que nada para no decepcionaros y que tengais la oportunidad de darme vuestro voto y me hagais ganar la edición del 2009. Es mucho trabajo, lo sé, pero entre todos seguro que podemos -hablo como si tuviera millones de seguidores, me dan ganas de entonar el Yes, we can de Obama a ver si se repite la fórmula-.
¿Tendré que lanzar una campaña o me bastará con mi sonrisa y mi "porfaaaaaaaaaaaaaaaaaa" para que la gente me vote? ¿Me votareis o no me hareis caso? ¿Ganaré algún concurso -aunque sea chorra- algún día? ¿Volverá la televisión a ser normal? ¿Dejarán los famosos de ser polivalentes y fastidiar a los demás?-Esto va por los famosos que se reconvierten en fotógrafos y encima tienen éxito, pura envidia como veis jaja-.
Muchas preguntas para un solo post.
De momento os librais de que os pida -exija- votos porque primero me tienen que dar el visto bueno e incluirme en su lista de blogs y después, hasta septiembre no se puede votar, así que lo mismo se me ha olvidado hasta a mí.
Pero no hay de qué preocuparse, porque si tenéis ganas de votarme, podéis hacerlo en The 2009 Photoblog Awards, votando a Tecnophoto. Ese blog tan chulo de fotografía que todos leeis y al que seguís y haceis caso -y sería más chulo si me dejaran, pero ese es otro tema-.
De todas formas, intentaré recordar que me inscribí, más que nada para no decepcionaros y que tengais la oportunidad de darme vuestro voto y me hagais ganar la edición del 2009. Es mucho trabajo, lo sé, pero entre todos seguro que podemos -hablo como si tuviera millones de seguidores, me dan ganas de entonar el Yes, we can de Obama a ver si se repite la fórmula-.
¿Tendré que lanzar una campaña o me bastará con mi sonrisa y mi "porfaaaaaaaaaaaaaaaaaa" para que la gente me vote? ¿Me votareis o no me hareis caso? ¿Ganaré algún concurso -aunque sea chorra- algún día? ¿Volverá la televisión a ser normal? ¿Dejarán los famosos de ser polivalentes y fastidiar a los demás?-Esto va por los famosos que se reconvierten en fotógrafos y encima tienen éxito, pura envidia como veis jaja-.
Muchas preguntas para un solo post.
viernes 29 de mayo de 2009
Hola, soy el ombligo del mundo
Hola, soy el ombligo del mundo. Siempre hablan de mí, se refieren a mí, y acabamos hablando de mí.
Inevitablemente en esta vida hay gente para todo, sino no estaría yo aquí -una gran pérdida por cierto-, y uno de esos tipos de persona son los ombligos.
Esta gente se cree que siempre se están refiriendo a ell@s en conversaciones ajenas o comentarios sueltos, sobre todo si viene acompañado por una mirada hacia ell@s, que puede ser casual, pero eso da igual. Además, la mirada también será interpretada, posiblemente como algo malo, tipo celos o envidia hacia esa persona.
Cuando tengas una conversación con alguien así, inevitablemente, aunque tú no quieras, te acabará llevando a su terreno. Pasarás del ¿Qué tal? que te pregunta a directamente Pues a mí..., Mira lo que me ha pasado... y similares.
Si a ti te pasa algo, a esa persona ya le ha ocurrido. Si te pregunta qué te pasa, lo hará de manera indirecta, sin decir claramente lo que sabe para saber si te sonsaca algo y si ve que no, directamente cambiará de tema para comentarte lo último que le ha pasado, que es fuerte fuerte fuerte -o sea, tia- o, que Pepito o Juanita no hacen más que ir detrás de ellos.
Da igual lo que tú hagas. Ellos lo harán también y mejor. Da igual la gente que tú conozcas, ellos también los conocerán. Y seguramente desde hace más tiempo o de manera más íntima. Da igual lo que te ocurra. A ellos les habrá pasado 1000 veces más y normalmente a peor o mejor, según el tipo de historia que tú cuentes.
Dicho así parece que es un fantasma que te va a perseguir toda la vida. Algo de fantasma tiene, porque en ocasiones exageran un poco la realidad para que todos hagamos Oooooooohhhhhhhhh y pensemos Pues va a resultar que su vida es peor/mejor que la mía -aunque yo más bien haría Buuuuuuuuuuuuu por inventarse las cosas-. No os dejeis engañar, no es cierto. Son ganas de llamar la atención, son ganas de que los demás le miremos el ombligo porque ellos solos no pueden con todo -suelen tener el ombligo grande para poder admirárselo, y el morro también, todo sea dicho de paso.-
Da igual todo. Porque ellos... ellos son el ombligo del mundo.
Inevitablemente en esta vida hay gente para todo, sino no estaría yo aquí -una gran pérdida por cierto-, y uno de esos tipos de persona son los ombligos.
Esta gente se cree que siempre se están refiriendo a ell@s en conversaciones ajenas o comentarios sueltos, sobre todo si viene acompañado por una mirada hacia ell@s, que puede ser casual, pero eso da igual. Además, la mirada también será interpretada, posiblemente como algo malo, tipo celos o envidia hacia esa persona.
Cuando tengas una conversación con alguien así, inevitablemente, aunque tú no quieras, te acabará llevando a su terreno. Pasarás del ¿Qué tal? que te pregunta a directamente Pues a mí..., Mira lo que me ha pasado... y similares.
Si a ti te pasa algo, a esa persona ya le ha ocurrido. Si te pregunta qué te pasa, lo hará de manera indirecta, sin decir claramente lo que sabe para saber si te sonsaca algo y si ve que no, directamente cambiará de tema para comentarte lo último que le ha pasado, que es fuerte fuerte fuerte -o sea, tia- o, que Pepito o Juanita no hacen más que ir detrás de ellos.
Da igual lo que tú hagas. Ellos lo harán también y mejor. Da igual la gente que tú conozcas, ellos también los conocerán. Y seguramente desde hace más tiempo o de manera más íntima. Da igual lo que te ocurra. A ellos les habrá pasado 1000 veces más y normalmente a peor o mejor, según el tipo de historia que tú cuentes.
Dicho así parece que es un fantasma que te va a perseguir toda la vida. Algo de fantasma tiene, porque en ocasiones exageran un poco la realidad para que todos hagamos Oooooooohhhhhhhhh y pensemos Pues va a resultar que su vida es peor/mejor que la mía -aunque yo más bien haría Buuuuuuuuuuuuu por inventarse las cosas-. No os dejeis engañar, no es cierto. Son ganas de llamar la atención, son ganas de que los demás le miremos el ombligo porque ellos solos no pueden con todo -suelen tener el ombligo grande para poder admirárselo, y el morro también, todo sea dicho de paso.-
Da igual todo. Porque ellos... ellos son el ombligo del mundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
